Edición OS&E — La tetera de la habitación de hotel
Un auténtico quebradero de cabeza para los jefes de proyecto y una pérdida de tiempo para los operadores: la selección de suministros y equipos operativos (OS&E) en proyectos hoteleros de alta gama suele parecer una carrera de obstáculos. Esta tarea larga y meticulosa suele recaer en los equipos de operaciones, cuyo objetivo es ofrecer a los huéspedes una experiencia fluida y coherente. Sin embargo, también tienen que colaborar con el arquitecto, quien, como es lógico, defenderá su visión estética, a veces en detrimento de la usabilidad o la durabilidad.
Cafeteras en las habitaciones, bandejas de bienvenida, hervidores, ganchos de baño, básculas… Todos estos elementos son esenciales para la comodidad de los huéspedes, pero, paradójicamente, son algunos de los más difíciles de elegir. No porque sean difíciles de encontrar, sino porque los modelos adecuados —aquellos que son elegantes, resistentes, están diseñados para un uso intensivo y se ajustan a la imagen de marca del hotel— suelen quedar ocultos en un mercado abrumador.
Con el fin de ayudar a los profesionales del sector hostelero a orientarse en la complejidad que supone OS&E , FIGURZ una serie mensual: una guía periódica destinada a ayudar a los operadores a distinguir entre opciones domésticas, profesionales o simplemente inadecuadas, y a tomar mejores decisiones con mayor rapidez.
Tras haber hablado de las cafeteras y las bandejas de bienvenida en nuestras primeras ediciones, pasemos ahora a otro elemento imprescindible en la habitación: el hervidor de agua.
Un elemento esencial, aunque a menudo mal elegido
Aunque a menudo se considera un elemento básico, el hervidor se utiliza de hecho en numerosas ocasiones durante una estancia; a veces para lo que está pensado… y otras, no tanto. (Una vez encontré fideos instantáneos pegados al fondo de uno).
Introducido en las habitaciones de hotel en la década de 1970, el hervidor comparte ahora espacio en la bandeja de cortesía con los artículos para preparar café. Para muchos viajeros, forma parte de su ritual matutino: prepararse un té, un café o, simplemente, agua caliente. Cuando está bien integrado, se funde de forma natural con el ambiente de la habitación. Pero cuando se elige mal, no se limpia adecuadamente o está dañado, se convierte rápidamente en una molestia tanto visual como funcional.
Un poco de historia
El hervidor no siempre ha sido el electrodoméstico que conocemos hoy en día. Sus antecesores, conocidos como «coquemars», ya se utilizaban en el siglo XII en las chimeneas para mantener el agua a fuego lento.
Fue en la Inglaterra del siglo XX —el reino occidental del té— donde el hervidor eléctrico hizo su primera aparición en los hoteles, lo que permitió a los huéspedes disfrutar de un ritual familiar en la comodidad de sus habitaciones.
En la década de 1970, fue adoptado progresivamente por cadenas hoteleras internacionales como Holiday Inn y Novotel. Se convirtió en un estándar que ofrecía más autonomía a los huéspedes, enriqueciendo su experiencia a un coste mínimo. Antes de eso, el servicio de habitaciones se encargaba de llevar el agua caliente a las habitaciones.
Desde 2012, las teteras son obligatorias en los hoteles de 4 y 5 estrellas según las normas de Atout France. Y, desde la revisión de 2021, también son obligatorias en los hoteles de 3 estrellas.
¿Qué producto elegir?
De alta gama, pero nada discreto — Sapper Alessi
Una tetera emblemática, famosa por su silbato que se activa a 100 °C. Es más que un simple electrodoméstico: es una pieza de diseño que aporta un toque de elegancia a la experiencia del huésped. Aunque es cara, ofrece un auténtico sello distintivo, tanto visual —con su acabado de acero pulido— como auditivo (también está disponible sin silbato, para evitar que se alerte a todo el hotel cuando alguien prepara té).
De primera calidad y elegante — Hervidor eléctrico Fellow Corvo EKG
Diseño minimalista, control preciso de la temperatura y acabados de primera calidad. Perfecto para los amantes del té y los consumidores de café instantáneo de alta gama, combina modernidad, rendimiento y prestigio. Una elección ideal para los hoteles que desean realzar su imagen de marca sin perder la sutileza.
Económico y funcional — JVD Duchesse 0,8 l, acero cepillado
Compacto, de bajo consumo y duradero, satisface las necesidades básicas sin dejar de ser sencillo y fiable. Ideal para hoteles de gama media o con presupuestos más ajustados. Fabricado por un proveedor de confianza del sector hotelero.
Colorido y asequible — Create Kettle
Disponible en varios colores, esta tetera aporta un toque de modernidad o alegría a cualquier estancia. Compacta, práctica y con un diseño cuidado, se adapta a la perfección a diferentes estilos decorativos.
Higiene y mantenimiento
Al estar en contacto directo con el agua, el hervidor es propenso a la acumulación de cal y bacterias. Un consejo sencillo: hervir agua durante 3-5 minutos antes de utilizarlo por primera vez ayuda a eliminar los gérmenes y las impurezas residuales. En el caso de los hoteles, es fundamental seguir un protocolo de limpieza estricto y realizar comprobaciones periódicas del estado del equipo para mantener una imagen impecable.
Consejo de experto: Antes de tomar la decisión definitiva, comprueba si la tetera se puede llenar fácilmente en el lavabo del baño; de lo contrario, podría acabar en el «salón de la fama de los fracasos de diseño».
En resumen
Más que un simple accesorio, el hervidor se ha convertido en un elemento imprescindible en los hoteles. Es uno de esos pequeños detalles que influyen enormemente en la percepción que tienen los huéspedes del confort de la habitación. Elegir el modelo adecuado —uno que se ajuste al posicionamiento del establecimiento y que esté en buen estado— contribuye directamente a la satisfacción de los huéspedes.
Próximamente…
En nuestra próxima edición, analizaremos otro detalle discreto pero esencial para la comodidad de los huéspedes: el gancho del cuarto de baño, ese pequeño accesorio que marca una gran diferencia.
