Ropa de cama suave: el detalle que (a menudo) influye en parte en tu valoración
Almohadas con FIGURZ
¿Un cojín cuadrado o rectangular?
¿Dos o cuatro piezas?
¿Cuál es la opción más barata, por favor?
La ropa de cama mullida puede parecer una cuestión secundaria. En realidad, la cama es la razón por la que tus huéspedes han reservado.
Desde la cama es desde donde observan la habitación.
Es por la cama por lo que dejan (o no dejan) una mala valoración.
Y es en esas sábanas donde se imaginaban a sí mismos mientras echaban un vistazo a tus fotos. Un momento para tomarse las cosas con calma, respirar y disfrutar.
Así que sí, la ropa de cama mullida merece algo más que una decisión rápida basada únicamente en el precio.
Cojín cuadrado o rectangular: ¿en qué se diferencian?
La almohada rectangular (50 × 70 cm) es la favorita de quienes duermen: evita que los hombros se apoyen en ella y resulta más adecuada para dormir de verdad.
El cojín cuadrado (65 × 65 cm) tiene un carácter más decorativo: es ideal para leer, ver la televisión recostado contra el cabecero y crear un ambiente acogedor.
Y aquí va un detalle práctico: las camas no son extensibles. Su forma rectangular evita que los huéspedes más altos duerman «con los pies colgando».
👉 En el sector hotelero, combinar ambas opciones suele ser la elección más acertada: rectangular para dormir y cuadrada para mayor comodidad visual.
El relleno: donde se decide todo
Sintético (el más habitual en el sector hotelero)
• Hipoalergénico
• Resistente
• Fácil de mantener
Para un modelo universal:
👉 Los 900 g son adecuados para quienes duermen boca arriba o de lado, pero ten en cuenta que, si utilizas un colchón cuadrado, puede resultar un poco bajo.
👉 Entre 500 y 700 g para quienes duermen boca abajo
Las fibras de microfibra siliconada (PES) ayudan a que la almohada recupere su forma tras su uso.
Plumas / Plumón
En este caso, nos referimos al porcentaje de plumón.
Una almohada con un 60 % de plumón puede ofrecer una comodidad equivalente a 900 g de fibra sintética.
Más elegante, de mayor calidad… pero más exigente en cuanto al mantenimiento.
Espuma viscoelástica: revolucionaria… pero compleja
Aquí, lo que importa es la densidad. Y aquí es donde las cosas se complican.
Una densidad mayor es adecuada para los huéspedes con más peso. Una densidad menor es adecuada para los huéspedes con menos peso.
Diseños ergonómicos con forma de onda para quienes duermen de lado. Formas específicas para quienes duermen boca abajo.
En resumen, es difícil estandarizarlo en el sector hotelero. Por eso, algunos establecimientos ofrecen una «carta de almohadas».
Una idea de marketing estupenda. Aunque, desde el punto de vista operativo, no es tan sencilla. Si las almohadas no se identifican y recogen correctamente, la almohada de plumas de 80 € acaba mezclada con la de 8 €. Y ahí es cuando empiezan los problemas.
¿Y qué hay de los edredones?
La misma lógica: composición y peso por metro cuadrado.
• 200–300 g/m²: climas de verano o templados
• 400–600 g/m²: inviernos rigurosos
• 300–400 g/m² (cuatro estaciones): estándar hotelero
En realidad, la mayoría de los hoteles modernos cuentan con sistemas de climatización bien regulados.
👉 Un edredón para todas las estaciones con buen volumen (300-400 g/m²) suele ser la opción más acertada.
Puntos clave
La ropa de cama mullida no es un simple detalle decorativo. Es un factor clave para la experiencia de los huéspedes y las valoraciones en Internet.
Una decisión acertada debe tener en cuenta:
• auténtica comodidad
• durabilidad
• mantenimiento
• viabilidad operativa
• y la ubicación del inmueble
En FIGURZ, no consideramos la ropa de cama como una partida presupuestaria, sino como un activo estratégico para la experiencia del huésped.
Porque el retorno de la inversión de un proyecto hotelero suele empezar… bajo el edredón.
